En la primera foto no vemos a la gatita que podría ser Maya, sino a su fantasma. Una gata menuda, raquítica, enferma y sucia.
Ha pasado tanta miseria que se ha quedado muy pequeña y no ha crecido.

Y tenemos las calles repletas de fantasmas como ella. Maya ha tenido suerte y no morirá en la calle. Ella no.

Maya lleva varias semanas acogida en una jaula de hospitalización porque no tenemos refugio dónde acoger a todos los que quisiéramos. Marina gracias por ayudarnos y acogerla.

Está luchando por sobrevivir y poco a poco empieza a descubrir si belleza. Ánimo pequeña, ya no estás solita.

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