Tail tiene menos de un año y nació en la calle. Es positivo en leucemia y por ello se ha quedado ciego. Por razones obvias no puede estar en la calle dónde se encontraba. Es un gatito dulce y muy mimoso, que pide brazos y que merece encontrar a alguien tan especial como él. En el vídeo, se deshace en mimos con nuestra compañera Marta que lo está cuidando lo mejor que puede pero le urge un hogar dónde vivir. Es precioso y muy tierno, un gato único que no sabemos que hacía en la calle. Quién sepa ver más allá de su edad, su discapacidad y la leucemia, encontrará un ángel.

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