Compartimos la preciosa experiencia de Melanie que hace unos meses adoptó a Sayan (antes Zion), que rescatamos del derrumbe de la Caserna de la Guardia Urbana.

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“Hace unos meses decidí adoptar a un gatito así que revisé las fotos de Gaia Tarragona. Allí vi a un gatito negro de dos meses con una mirada especial. Me enamoré.
Me puse en contacto con GAIA Tarragona y después con su casa de acogida para ir a verlo y cual fue mi sorpresa? El pequeño no era tan pequeño ya que acababa de cumplir 4 meses y, a demás, su tamaño era grande para su edad. No se dejaba tocar de ninguna manera. No me importó, yo seguía enamorada y lo adopté.
Los primeros días fueron difíciles, solo se escondía y no había manera de acercarme a él a pesar de la necesidad que yo sentía de darle cariño.
Poco a poco conseguí la primera caricia. Fue un gran avance para mí. Después de aquel primer contacto todo fue muy rápido. Se adaptó a todo!
Hoy en día no se despega de mí, me sigue a todas partes y obedece ordenes propias de un perro como sentarse o dar la pata.
El amor y el cariño que me da no se pueden comparar con nada.
A día de hoy pienso que me daría igual si su conducta fuera igual que al principio. No me importaría que no se dejara tocar! Me conformaría con verlo feliz en casa, teniendo siempre comida y agua a su disposición, calor, techo y fuera de cualquier peligro en la calle”

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