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Carbonilla era uno de esos gatitos que durante muchos años vimos recorriendo las calles de la Parte Alta, mucho antes de comenzar el Proyecto Gats Urbans, no sabemos cuántos años tenía, pero demasiados para ser una gato que tuvo que sobrevivir cuando aún no se luchaba por un lugar para ellos, cuando la política de protección era simplemente sacarlos de la calle. Siempre fue desconfiado de las personas, no le culpamos, seguro que encontró a más de uno con no muy buenas intenciones, pero también fue agradecido con quien lo cuidaba. Aunque en esta foto de sus últimos años, ya se le ve cansado de batallar, fue un gato poderoso y extremadamente bello. Cuando se hizo mayor,  ya no luchaba por hembras ni tenía que defender su territorio, Carbonilla comía y después se echaba un ratito, a unos metros, pero se relajaba cerca de sus compañeros de colonia y sus alimentadoras. Sabemos que era su forma de agradecer los cuidados que le daban.

Carbonilla, le llamábamos así porque pese a ser de pelaje completamente blanco, siempre parecía recién llegado de limpiar alguna chimenea, a saber cuántas batallas habría librado… Él, con su porte distinguido de macho alfa tuvo que ver como llegaban machos más jóvenes que le desplazaron del lugar que ocupaba en la jerarquía. Hace algo más de un año fue esterilizado dentro del #projectegatsurbans_tgn, queríamos mejorar su calidad de vida en la medida de lo posible, pero la edad y la vida en la calle iban haciendo mella en su salud.El tumor que veis en su oreja, fue operado y revisado. El pronóstico era bastante desolador. El cáncer se extendería por su cuerpo. Aún así, fuimos incapaces de tomar ninguna decisión en aquel momento, incapaces de pensar que la eutanasia le libraría de sufrir, pues sus ganas de vivir parecían intactas y la sabiduría de sus ojos demasiado explícita como decirle que ya todo se había acabado. Carbonilla, con tantos años de calle a sus espaldas,  quería vivir. Y, extirpado el tumor, regresado a su colonia, ha logrado vivir un año más con una inteligencia y fuerza única.

Carbonilla como tantos otros gatos que viven en nuestra ciudad formaba parte de su misterio y sabemos que su espíritu volverá pronto a nuestras calles, sorteando peligros y siendo el dueño de las noches silenciosas de la Parte Alta de la ciudad, dónde naciste y dónde peleaste cada día. Carbonilla, nosotros seguiremos viéndote caminar con tus andares de tigre salvaje, de animal libre e invencible. Hace ya semanas que te fuiste pero no queríamos dejar de dedicarte unas palabras. Lo hiciste muy bien y como tantos otros, te quedas para siempre en nuestro corazón hasta que decidas regresar por aquí…

*Gracias especialmente a sus cuidadoras, compañeras de Tarraco Gats, que hicieron por él todo lo posible, alimentándolo a diario, como siempre incansables.

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