Esta gatita bonita es otra chica que vive en nuestras calles, en una zona dónde no es fácil sobrevivir. Su cuidadora, Bere, y las voluntarias Begoña y Amanda la cogieron para llevarla al veterinario. Para minimizar el stress y desconcierto que les supone este traslado, los gatitos son tapados completamente para hacerlos sentir más seguros y no ver tantas cosas fuera. Su comportamiento natural es pasar desapercibidos para estar a salvo. Ella ya ha regresado a la colonia y no tendrá que traer pequeñines al mundo. Le deseamos una vida larga y feliz. Hay muchas personas a las que la vida de los llamados gatos callejeros nos importa y queremos dignificarla. Gracias a voluntarios y colaboradores que ayudáis a hacerlo posible!!

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