10641124_706081692839108_4159415660450178593_nHace ya unos días que nos dejó Rayito. Hoy, pasado un tiempo, podemos explicar su historia porque el día que se fue nos dio tanta pena que no fuimos capaces de contarlo. Rayito vivía en una colonia rodeado de ruinas romanas, era un gatito que se hacía querer, siempre ocupaba su sitio, parecía vigilar quién paseaba por aquellas ruinas romanas que le pertenecían. Él siempre observaba discreto a las personas. A veces, nos daba la sensación que era él quién nos dejaba entrar en su territorio que alguien de una época muy lejana le había encomendado proteger. Era un gatito valiente y muy listo pero poco a poco, día a día, parecía perder fuerzas. Sin embargo, hasta el final, no se dejó coger, se mostraba agradecido de que le alimentáramos pero no estaba dispuesto a abandonar su puesto de protector de la colonia y cuando se dejó ayudar, su estado ya era tan débil que ya no había nada que hacer, su peso era como una pluma frágil que se lleva de un soplo el viento. Corrimos con él al veterinario pero ya nada pudimos hacer. Sus riñones ya no estaban funcionando y sus órganos se paralizaron en poco tiempo.

Estos días, al pasar por el lugar dónde le gustaba tomar el sol, nos hemos acordado mucho de ti, todavía nos parece que sigues allí, vigilando, disfrutando de tu libertad, de la luz de la luna, de las decenas de caminos y escondrijos, del refugio que los últimos meses pudimos construirte para que no pasaras frío y dónde te refugiabas, con tu cojín mullido que nuestra voluntaria Victoria hizo especialmente para ti.

Aquí, muchas personas nos han preguntado por ti, que se echa de menos tu presencia entre las ruinas, ya ves, muchos pensaran un típico gato callejero… pero para nosotros no era así, eras mucho más. Y después de estos días Rayito, sabemos que tu partida es solo algo temporal, seguramente no tardes mucho tiempo en volver desde ese lugar misterioso al que te has ido. Nosotros te esperaremos, y cuando regreses, seguro que te reconoceremos. Hasta pronto Rayito!

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